En el templo de Karnak aparecen unos grabados que muestran la existencia de un canal que unía el Nilo y el Mar Rojo durante el reino de Seti I (1312 a.C.). En el 521 a. de C., el rey Persa Darío volvió a abrir el Canal entre El Cairo y Suarez. Siglos después, tras la marcha de los romanos, el canal ya no existía; por razones estratégicas prefirieron que permaneciera no navegable.
Napoleón quería unir el Mar Rojo y el Mediterráneo y estudió algunos proyectos en este sentido. Fue otro francés, sin embargo, quien hizo los sueños realidad: Ferdinand de Lesseps.
El trabajo fue iniciado en el año 1859 y se completó en 1869, con un coste de más de 25 millones de libras de las que dos tercios fueron sufragadas por Egipto. Trabajaron en él hasta veinte mil obreros. Miles de camell...
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