La capital egipcia es conocida por los habitantes del país como Um al Dunya , la “Madre del Mundo” , ya que en ella se encuentran muestras de una de las principales culturas del mundo . El Cairo es una ciudad única para experimentar el peso de una Historia milenaria . Si las pirámides faraónicas , símbolos de la ciudad que se pueden ver desde prácticamente todos los edificios altos , se encuentran al este del Nilo , al oeste se extiende el Cairo Copto que , encerrado en el interior de la que fuera una fortaleza romana de Babilonia , reúne algunas de las iglesias cristianas más antiguas . Califas fatimíes y sultanes mamelucos legaron una fascinante ciudad medieval coronada por la ciudadela de Salak-Ed-Dins , el Saladino de los cruzados europeos .
El Cairo es también el corazón del mundo árabe que concentra la política y cultura del Islam actual .
Conocer realmente el Cairo requiere semanas e incluso meses . No en vano se trata de la ciudad más grande no solo de Egipto , sino del todo continente africano . Una ciudad llena de contrastes , pletórica de impulsos vitales , de voces estentóreas , de polvo , de variopintas presencias y febril actividad . Aunque el caos de circulación ha mejorado con los años sus calles siguen estando obstruidas por una
multitud de vehículos cuyas sirenas no dejan de sonar . Al recorrer estas atestadas calles podemos comprobar como la gente cuelga de los autobuses a modo de racimos , como entre los coches , discurren carros tirados por mulas o caballos en los que llevan frutas , verduras e incluso basura . Cómo los muchachos vendedores de periódicos vocean su mercancía .
Nada más llegar a la capital egipcia esta se muestra al visitante como una ciudad plagada de contrastes . Hoteles de lujo en barrios paupérrimos , caras boutiques que se alinean junto a zocos centenarios . Contrastes que pasan inadvertidos para los cairotas acostumbrados a una peculiar mezcla de culturas .
Solo dos kilómetros separan el núcleo moderno e industrial de la venerable El-Azahar , la universidad islámica más antigua , que se encuentra en el corazón de la ciudad , donde todo aparece cubierto de una nube formada por los gases de los coches y por el polvo .
A medida que el viajero se aproxima al casco antiguo islámico se sumerge en un universo prolijo , en una variada paleta de colores y aromas orientales .
Al recorrer las calles del Cairo el visitante se ve envuelto por las reminiscencias de una milenaria civilización mientras escucha , cinco veces al día , la llamada del muecín: "Allahu akbar" , Dios es más grande
.
Son muchos los expertos que coinciden en señalar que El Cairo es una ciudad que no provoca indiferencia , o el visitante la detesta , o el turista se abandona la capital egipcia queriéndose convertir en Dorothy , la niña de "El Mago de Oz" . Alguien que con juntar tres veces sus zapatos rojos pudiera marcharse al Cairo para siempre . De lo que no hay duda y en lo que todo el mundo coincide es en la sensación de regreso al pasado que se tiene al conocer la ciudad . Es posible trasladarse desde la época medieval que se masca en el Cairo Islámico , hasta la época faraónica que se respira en las Pirámides .